Janeth del Pilar Valencia fundadora y directora de la organización Lila Mujer, comentó sobre la función de su organización y la participación en el Primer Encuentro Nacional de Veeduría ALEP.

Por: Juan Felipe Araque Mora
(foto: Tomada de Realidades360)

Janeth es una mujer que vive con VIH. Donde en 1997 crea una organización de mujeres para mujeres al presenciar el precario sistema de salud, discriminación y desinformación presente frente al VIH fue un gran incentivo para creación de Lila Mujer.

LigaSida tuvo la oportunidad de entrevistar a esta mujer en sus instalaciones durante el primer encuentro del Comité Nacional de Veeduría del proyecto regional ALEP, donde se pudo conocer los propósitos, servicios y obstáculos que se presentan en la actualidad en relación a su experiencia ante la reducción de estigmatización frente al VIH, el apoyo a mujeres que viven con el virus y la promoción de diversas labores sociales donde las mujeres cuentan con una participación activa.

¿En de qué trata Lila Mujer el contexto en que se relaciona?

Lila Mujer es una asociación de mujeres que viven con VIH, nuestro objetivo es llevar un trabajo continuo, mejorando varios aspectos como calidad de vida y salud integral a mujeres infectadas, estos temas también se asocian con derechos humanos, además de componer los diferentes puestos de la organización con mujeres que viven con el virus o que son parte del sector. Hemos llevado a cabo esto desde lo comunitario con nuestros conocimientos. Hicimos un conteo de nuestras habilidades para así poder asignar funciones para cada persona que compone el equipo, a raíz de esto se han hecho varios encuentros a nivel nacional e internacional, para las mujeres que viven con VIH en contexto de pobreza.

Se han construido redes con diversas organizaciones que no están relacionadas con el tema del VIH, pero que a través de estas se puede ayudar a deshacer la desinformación y el estigma frente al virus. Se ha creado la red de Mujeres y Organizaciones de Oriente donde se trabaja el tema de la economía solidaria, a lo cual se gestiona oportunidades de educación a personas que han tenido dificultad de acceder, en respuesta a esto mujeres que ya han contado con esta posibilidad asisten a la causa, donde se han creado grupos de PreIcfes de esta manera se hace un acompañamiento a cada los jóvenes que entraron a la universidad.

¿Cómo la brecha de género vulnera a las mujeres que viven con VIH?

En el feminismo hay una discusión constante en cuanto a las mujeres que viven con VIH debido a que no es un tema relevante en los derechos que se exige en la lucha. Lila Mujer al ser partícipe en los espacios de discusión da visibilidad a la problemática de violencia de género presentes en las mujeres con VIH.

Las mujeres que viven con VIH las cuales asisten a Lila Mujer en su mayoría, el virus ha sido transmitido por su pareja estable o esposo, sin embargo, se debe conocer que los abusos sexuales también hacen parte de la transmisión del virus. Hemos hecho un estudio y llegamos a la conclusión que existe violencia de género en estos escenarios, de igual manera esta problemática debería tener más notoriedad puesto que no ha sido un tema relevante.

¿Qué barreras se han presentado ante los objetivos de la organización en la nueva normalidad?

Atrasó demasiado nuestro trabajo en el sentido donde las mujeres no tenían acceso a la conectividad, a raíz de esto nos dio nuevas herramientas donde se fortaleció la resistencia, permitió potenciar nuestras redes donde se crearon otros métodos de apoyo mediante el seguimiento, haciendo aportes a través de un saludo, grupo de WhatsApp, ver surgir nuevos sueños, conocer realidades y fomentar la lectura, también creamos un voluntariado de trabajadoras sociales y psicólogas para que asistieran a las mujeres frente al tema del coronavirus. De hecho, es buscar estrategias de la resistencia para continuar vivas.

Estamos acostumbradas a la presencialidad, por lo cual no nos atrevíamos a ir a la sede debido a la pandemia que estamos viviendo, sin embargo, una señora cerca de la organización a pesar de no tener relación con el VIH, tomó la decisión de ayudar a organizar la sede, aquí es donde se evidencia que a lo largo de este trabajo la gente se ha sensibilizado y que para aportar en esta situación basta con ser seres humanos.

¿De qué forma proyectos como El Primer Encuentro Nacional de Veeduría ALEP y poblaciones clave ayudan a Lila Mujer a cumplir sus objetivos como organización?

Nos fortalecen, debido a que permiten visibilizar nuestro trabajo. Me ha permitido tener esperanza porque como organización de base comunitaria tenemos debilidades debido a que todo lo hacemos desde el romanticismo, es decir al aparecer una necesidad debemos suplirla como asistir a la madre que tuvo a su hijo y que hoy no tiene que comer, por lo cual debemos ser más técnicas en la creación de planes estratégicos, aun así no hay un equipo de trabajo estable, los miembros siempre son pasajeros, de igual manera siempre decimos hay que soñar para seguir de pie, debemos actuar para lograrlo y cada año afirmamos que será el nuestro. Nos mantiene vivas la esperanza y el saber que si cerramos la puerta no habrá posibilidad para mujer que sea diagnosticada de poder asistir a un ligar de apoyo.

Hemos permanecido y esto es un punto a favor debido a que el dinero que entra en organizaciones de base comunitaria no puede ser acumulado y debe ser invertido, entonces mantener una organización durante 18 años con una sede propia y sostenerse en el tiempo ha sido una de las mejores hazañas que ha hecho Lila Mujer.

El gobierno no brinda información de nosotros, pero saben que existimos cuando nos necesitan en situaciones puntuales, esa negación nos permite fortalecernos entre nosotras, afirmando que sí podemos, diciéndole a las mujeres que pueden lograr lo que se planteen como terminar la primaria o participar en un club de lectura. El apoyo sin discriminación al conocer las realidades de las mujeres, para nosotras es una fortaleza, debemos seguir trabajando en equipo, ya que esto nos permitirá permanecer desde la resistencia, donde debemos transformar constantemente la manera en que resistimos, nos encontramos y abrazamos.

En entrevista con el antropólogo Levinson Niño, hablaremos de la relación entre el consumo de drogas y el VIH.

Por: Oscar Duarte

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(Foto: 1er encuentro Comité Nacional de Veeduría ALEP – Colombia / Levinson Niño. Por: Levinson Niño)

Levinson es antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia con conocimiento en políticas públicas y medio ambiente. Su trabajo académico y profesional abarca reflexiones alrededor del conflicto armado en Colombia, la antropología alimentaria y el consumo de SPA (Sustancias Psicoactivas). En este último, su labor, cercana al área de salud pública, le ha permitido desarrollar investigaciones y consultorías desde una perspectiva de las ciencias sociales, a fin de analizar cómo los contextos sociales inciden en los procesos de salud.

En el primer encuentro del Comité Nacional de Veeduría del proyecto regional ALEP y Poblaciones clave, Levinson participó como representante de LANPUD, la cual es una red latinoamericana y del Caribe, dedicada a la promoción y gestión de programas públicos que eliminen la estigmatización y criminalización hacia las personas consumidoras de sustancias psicoactivas. Así mismo, acompañado por representantes de ICW, J+LAC, REDLA+, MLCM+, REDLAC+, ITPC/LATCA, Gay Latino, RedLacTrans y PLAPERTS1; desarrollado en las instalaciones de Ligasida, que es el Subreceptor del proyecto, durante los días 8, 9 y 10 de septiembre.

Con el propósito de trabajar en los alcances de este proceso y su efecto en la calidad de vida de las personas que hacen parte de las redes que representan cada uno de ellos. Esto debido a que el proyecto fue planificado y ahora ejecutado por redes de personas que viven con VIH o hacen parte de las poblaciones clave afectadas por la epidemia.

Durante el desarrollo del encuentro, el grupo de comunicaciones de Ligasida tuvo la oportunidad de conversar con Levinson acerca de la relación del VIH con el consumo de drogas y la importancia del 1er Encuentro del Comité Nacional de Veeduría ALEP.

¿Cuál es la relación entre el consumo de drogas y el VIH?

Existe una relación directa que proviene de la epidemiología, que precisamente se convirtió en el sustento de los servicios de reducción de daños en Europa, puesto que en particular en estos países se presentaron una situación de consumo de sustancias por vía inyectada, en el cual iban asociadas algunas prácticas de riesgo como compartir jeringa y no acceder a material higiénico, en consecuencia, ejercieron una influencia directa en las transmisiones de algunas enfermedades como la Hepatitis y el VIH.

Este mismo contexto aplica en los servicios y estudios que se han realizado en el país, sin embargo, se ha hecho una llamado de atención para que se incorporen otros consumos, en los cuales también hay prácticas de riesgos asociadas, por ejemplo, en el consumo de basuco, debido a la vulnerabilidad de contexto, no se ejercen prácticas de autocuidado, lo cual puede incidir en la propagación de enfermedades virales como el caso del VIH. A pesar de esto, no han recibido igual atención que las sustancias inyectables.

No obstante, el consumo no tiene una relación tan directa con el VIH, ya que, en un mundo ideal si el individuo tiene acceso al servicio de revisión de daños, en donde dispone de material higiénico e información pedagógica, se puede reducir las prácticas de riesgo.

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( Foto: Durante del encuentro Comité nacional de Veeduría ALEP – Colombia / izqu: Mario gama profesional de LigaSda – Der. Levinson Niño. Por: Óscar Duarte)

¿Cómo el estigma relacionado al consumo aumenta la vulnerabilidad de transmisión del VIH?

Al ser una situación ampliamente sistematizada, la primera consecuencia que uno percibe es que las personas no recurren a los servicios de salud, porque temen no ser atendidos por su condición de consumidores de sustancias. La otra barrera está relacionada al registro de datos, a causa de que el consumo de drogas es penalizado por la política colombiana.

De igual modo, el condicionamiento que prevalece en los tratamientos, es decir que somete al paciente a dejar de consumir. A pesar de que hay estudios que presentan que la interacción del consumo con algunos tratamientos retrovirales, no tienen mayor incidencia, sin embargo, se interpone una perspectiva médica moralista que lo exige.

¿Qué barreras se han presentado ante los objetivos de la organización en la nueva normalidad?

Con las nuevas medidas que son requeridas a causa de la pandemia, como el uso de elementos de bioseguridad, se ha presentado una barrera social, al momento de trabajar con las poblaciones vulnerables.

Así mismo se ha presentado un cambio en las dinámicas de consumo, es decir hay más actividad en el nivel domiciliario, en el cual existen prácticas de riesgo, ya que las personas están consumiendo solas o en pequeños grupos sin medidas que prevengan la transmisión de diferentes enfermedades.

Adicionalmente el hecho del encierro hace que se aumente y cambié los patrones de consumo en algunas drogas, por ejemplo, la cocaína, que inicialmente tenía una perspectiva más lúdica, por consecuencia de la pandemia se ha vinculado como una herramienta que ayuda a mantener la productividad. De igual manera el LSD, el cual muchas personas han optado utilizar para sobrellevar la ansiedad.

¿Cómo impacta este tipo de proyectos en correlación a las organizaciones?

Este tipo de proyectos son importantes, porque se enfocan en la incidencia política, es decir promueve que las organizaciones mejoren los procesos tanto de incidencia como organizativos, para posteriormente generar un mayor impacto en las comunidades. En consecuencia, la mayoría de estas sociedades de base comunitaria, se enfocan en obtener una fuente financiación, olvidando otras actividades como sistematizar sus proyectos, para generar información y conocimiento.

Así mismo el proyecto cuenta con diferentes frentes, lo que permite obtener herramientas con relación a las fuentes de financiación y procesos comunicativos, este tipo de opciones ayudan a construir una perspectiva integral, la cual es necesaria al momento de trabajar con poblaciones clave que viven con VIH.

1Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo Con Vih Sida ICW – Latina; Movimiento Latinoamericano y del caribe de Mujeres Positivas – MLCM+; Red Centroamericana de personas Viviendo con VIH – REDLAC+; Red Latinoamericana y del Caribe de Jóvenes con VIH – J+LAC; Red Latinoamericana de Personas con VIH – RedLa+; Coalición Internacional para el Acceso y preparación de Tratamientos – ITPC/LATCA; Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans – RedLacTrans; Red latinoamericana de Personas Usuarioas de Drogas – LANPUD; Plataforma Latinoamericana de Personas que Ejercen el Trabajo Sexual – PLAPERTS –

Dar respuesta al Vih es y seguirá siendo un reto a lograr de forma articulada. Atender los diferentes contextos de vulnerabilidad a los que se enfrentan las personas al momento de ejercer su sexualidad de forma libre y placentera es una labor que requiere de todos los sectores y actores posibles. OBC, ONG’s, EPS, EAPBS, Secretarías de Salud y ministerio de Salud junto con servicios y entidades oficiales de Bienestar social entre otros, estamos llamados a brindar nuestra experiencia y conocimientos para controlar la epidemia. 

En junio de 2019 fue publicado por el Fondo Colombiano de Enfermedades de Alto Costo el último informe de Situación del Vih, con el fin de conocer cuál es el panorama actual y que caminos se deben recorrer para mejorara la respuesta ante el Vih. Este informe comprende el análisis de la situación desde el  1 de febrero de 2017 al 31 de enero de 2018.

El documento revela que el número de personas viviendo con Vih en el país para dicho periodo asciende a 95.745 personas de las cuales 10.246 corresponden a nuevos diagnósticos.  También se muestra de forma evidente que la epidemia se sigue concentrando en hombres con un 75.1% de los casos, estableciendo la proporción de casos hombre-mujer en 3:1. Aunque en ciertos lugares como la Amazonía o el departamento del Choco el número de casos en mujeres fue más alto, el comportamiento generalizado fue el constatado en Bogotá o Antioquia donde los casos de hombres sobrepasan en tres o más veces el de mujeres (Antioquia: Mujeres 3.018/Hombres: 13.292; Bogotá: Mujeres 3.012/ Hombres 19.148).

La experiencia de LigaSida en diferentes proyectos de gestión e investigación sobre el tema en la capital nos ha permitido reconocer que el mayor número de acciones de diagnóstico oportuno se enfocan en Hombres. Particularmente en HSH, es decir, hombres que tienen sexo con otros hombres, más allá de los hombres Gay. Entre estos, hombres bisexuales, hombres que se asumen como heterosexuales pero tienen o han tenido prácticas sexuales con otros hombres. Estrategias exitosas como Ponte A prueba programa distrital de respuesta al Vih o el proyecto del Fondo Mundial han privilegiado esta población, lo que ha permitido diagnosticar un gran número de hombres cada año. Esto gracias al trabajo mancomunado de entidades territoriales, financiadores, sociedad civil e instituciones no gubernamentales. 

También es claro a partir de esto que las mujeres en muchos casos tienen barreras para acceder la diagnostico salvo que estén en estado de embarazo o en seguimiento para estarlo. De otra forma, se hace difícil acceder a la prueba de Vih. De hecho, mujeres cisgenero lesbianas, bisexuales o hetero están relegadas en la mayoría de acciones que ofrecen los proyectos de Vih salvo que cumplan con factores diferenciadores como vivencia en calle, trabajo sexual, situación de desplazamiento u otras que tengan oferta de servicios por su situación o vivencia particular.

Los esfuerzos durante los últimos años han estado enfocados en generar acciones de respuesta institucional y comunitaria, entre esta el diagnóstico oportuno y de acompañamiento para ingreso a los programa de atención para casos positivos. No obstante, las cifras del Fondo muestran que el 56,6% de los casos prevalentes en el periodo analizado estaban en estado 3 (SIDA) y de los casos incidentes del 42%, lo que pone el énfasis en continuar con las acciones de diagnóstico oportuno pues el objetivo es evitar la enfermedad y aumentar el acceso de las personas diagnosticadas al tratamiento antirretroviral. También muestra el documento que el mayor número de casos en estado SIDA se ubican en aseguramiento subsidiado y en no afiliados. La mirada en este punto se enfoca en el acceso efectivo de las personas a los servicios de salud, en específico a la atención integral en Vih que debe ofrecer los programas de VIh y  la oportunidad para ingresar al SGSSS. Esta es una situación que pervive y debe ser resuelta para asegurar que las PVVS no se enfermen por causa del SIDA y sus efectos.

Otro de los criterios que demuestran los esfuerzos que se vienen realizando alrededor del tema es la indetectabilidad del virus en las personas diagnosticadas. Sobre este punto, se puede verificar que del 88,2% de las personas PVV el 58,7% eran indetectables. 

Para Colombia es de suma importancia poder cumplir con la meta 90-90-90 propuesta por ONUSIDA. Para ello se sigue trabajando desde diferentes espacios y sectores con el fin de diagnosticar oportunamente, canalizar a quienes se diagnostiquen para que puedan acceder al tratamiento antirretroviral y que estas personas generen adherencia al tratamiento con el fin de que pueden llegar a la indetectabilidad del virus. Sin embargo, las barreras se mantienen y esto solo invita a redoblar esfuerzos. La liga Colombiana de Lucha Contra El Sida renueva su compromiso para dar respuesta a la epidemia no solo atendiendo la meta de ONUSIDA, sino también trabajando en temas como Prevención Combinada y la Prep entre otras, con el fin de que el Vih en Colombia pueda ser entendido y abordado desde ópticas innovadoras que redunden no solo de forma cuantitativa sino que realmente mejoren las condiciones de vida de las PVV. Al igual que de todas y todos en el país.

Para mayor información sobre el Informe de Situación del Vih en Colombia: https://cuentadealtocosto.org/site/index.php

La generación actual no ha vivido al margen de lo que es el VIH/Sida. Sin embargo, en el inicio de la epidemia esta fue aludida a ciertos grupo poblaciones duramente estigmatizados por su estilo de vida. Entre estas las personas que consumen Sustancias Psicoactivas (SPA).

Los casos de VIh en personas que consumen algún tipo de sustancia psicoactiva tiende a asociarse con la vía de infección sanguínea (Sustancias inyectadas) y en específico, con el hábito de compartir los instrumentos para su consumo con otras personas (jeringas y agujas).

Por otro lado, se subestima en gran parte el impacto que el consumo de estas sustancias genera en el organismo. La realidad es que el abuso de sustancias psicoactivas incluido el alcohol, pueden acarrear comportamientos desinhibidos que conlleven a prácticas sexuales riesgosas, donde los participantes de estas se vean vulnerables a cualquier contacto directo con el virus.

El consumo y abuso de sustancias psicoactivas puede empeorar la evolución del VIH en el organismo, generando como consecuencia primordial daños ligados al cerebro. Estudios en los cuales se evaluó la intervención de la metanfetamina en una persona que vive con VIH, arrojaron resultados de una evolución negativa produciendo un mayor daño en las neuronas y deteriorando en gran parte el sistema cognitivo, a comparación de aquellas personas que viven con VIH y no consumen ningún tipo de sustancia.  En otros de los casos s se puede afectar la adherencia al medicamento antirretroviral empeorando sus consecuencias en general.

Según el Ministerio de Protección Social de Colombia, el país ha venido enfrentando un creciente reto con el incremento de la población consumidora de drogas inyectables.

Otro de los riesgos es el “poli consumo”, conducta frecuente entre algunos de los grupos poblacionales con mayor prevalencia para el Vih, lo que aumenta la vulnerabilidad a contraer la infección por VIH u otra ITS.

El abuso de ciertas sustancias psicoactivas genera dependencia física y psicológica lo que convierte este fenómeno en un problema de índole social y de salud pública, lo que implica estrategias innovadoras y de alto impacto que tengan como objetivo atender al consumidor/abusador de SPA con el fin de contener los riesgos que estas condiciones implican para la persona.

El primer estudio Nacional de sustancias psicoactivas que se realizó en Colombia fue en el año 1992, pero solo fue hasta un año después cuando se arrojaron los primeros datos sobre el consumo de la heroína, encontrando una prevalencia de 6 personas por cada 10 mil.

El consumo de sustancias intravenosas en Colombia se ha relacionado en varias regiones del país con la epidemia del VIH, la incidencia en aumento de este virus hace que una vez que este alcance el umbral critico equivalente a un 5% crea inmediatamente la necesidad de imponer medidas de prevención que en gran medida se emplean en poblaciones de alto riesgo como lo son los y las trabajadoras sexuales y consumidores de sustancias psicoactivas.

Ante la necesidad de contar con información precisa que considere aspectos comportamentales constituyendo un insumo para la prevención del VIH en la población vulnerable es cómo surge la iniciativa de desarrollar un estudio de prevalencia del virus para la población de personas consumidoras de drogas inyectables.

Aunque, si bien la población consumidora de SPA  inyectadas no fue acogida dentro de los grupos de priorización en el marco del Plan Nacional de Respuesta al VIH/Sida 2008-2011, el Ministerio de Protección Social ve la necesidad de visibilizar estos grupos para adelantar acciones de vigilancia en segunda y así conocer mejor el aporte de los mismos en su perfil actual y futuro de la epidemia en Colombia.

Para mayor información, asesoramiento y acompañamiento sobre el consumo de sustancias psicoactivas y los métodos de prevención para el VIH, el equipo interdisciplinario de Liga Sida estará a disposición para brindar toda la información correspondiente. Comunícate con nosotros al correo [email protected]